Los encierros de toros de Alfaro, un favorito entre los corredores

Cada año que pasa es mayor el número de corredores forasteros que atraen los encierros de toros de Alfaro. Desde la redacción de Escaparate de Alfaro hemos localizado a dos de ellos para que nos cuenten qué tiene esta afición que les lleva a recorrer tantos kilómetros para apenas unos segundos de carrera.
Mar Heredia, una valiente que empezó a correr con 40 años.
Desde Vall de Uxó (Castellón), con casi cuatro horas de coche hasta Alfaro, viene María del Mar Heredia Domínguez. A esta auxiliar de enfermería de 43 años el gusanillo por los encierros le entró hace apenas tres años viendo por la televisión en un encierro al padre de su hija, el también corredor Juan Sancho, conocido como “John Murray”: “lo pusieron a cámara lenta, en blanco y negro y la música de guitarra de Paco de Lucía… y en ese instante me di cuenta de que yo tenía que estar ahí”. Y desde el año 2015 va a correr a los principales encierros de España: Pamplona, San Sebastián de los Reyes, Valdemorillo, Onda, Sagunto, … “El mundo del toro parece muy grande, pero al final somos siempre los mismos y te invitan para que vayas a sus pueblos, pero es que no doy para más. Tengo trabajo y familia”.
En agosto del año pasado vino por primera vez a Alfaro y, como le gustó mucho, en mayo repitió. Estas fiestas, durante el fin de semana, podremos volver a verla correr delante de los toros. “Me gusta mucho Alfaro porque la gente que corre allí son muy buenos corredores y hay mucho respeto, por eso hay poco sitio en la cara de los toros. Aquí no es como en Pamplona que hay muchos que se meten en el recorrido sin saber correr.”
Mar es una de las pocas mujeres corredoras que se ven en los encierros de toros, pero asegura que la mayoría de compañeros le tratan de igual a igual, aunque hay algunos que siguen sorprendiéndose de que una chica corra.
En cuanto a percances, el primero lo tuvo en su localidad natal, donde el asta del toro le quedó a medio centímetro de su cara, y también allí tuvo una rotura de fibras en el cuádriceps. El pasado año aquí en Alfaro le llegó su primera caída pero en el encierro de la tarde ya estaba corriendo: “hay que seguir adelante y es lo que nos gusta. Sabemos que estamos dispuestos a correr riesgos y que nos puede pasar cualquier cosa”.
Confiesa que ha pensado mu-chas veces en dejarlo tanto por su edad como por los más cercanos: “tengo dos hijos que no les gusta que corra delante de los toros, al igual que la familia y algunos amigos. Pero aunque les digo que sólo voy a mirar el encierro, luego no puedo evitar meterme dentro del recorrido, no sé estar fuera… Supongo que algún día lo dejaré, pero mientras pueda seguiré corriendo”.

Israel Pérez, apoyando los encierros de Alfaro desde sus inicios.
Israel Pérez Seco lleva unos diez años corriendo encierros de toros. A Alfaro viene todos los años desde que empezaron a celebrarse, en agosto de 2013: “Me escribieron amigos para que hiciéramos fuerza y se consolidara”.
Aunque vive en Ampuero (Cantabria), es de Medina del Campo, una localidad vallisoletana con mucha afición taurina que contagió a Israel desde pequeño y donde hizo sus primeros pinitos como recortador. Cuando en su casa dijo que iba a correr encierros de toros no gustó mucho, sobre todo a su madre, “que no pegaba ojo cuando sabía que iba a un encierro”.
Ante la pregunta qué le lleva a ponerse a correr delante de los astados, no encuentra palabras para describirlo: “Me hace sentir una libertad y una sensación única que es muy difícil de explicar. Es una forma de soltar adrenalina que pasa súper rápido”.
En todos este tiempo que lleva como corredor ha tenido varios sustos, pero todos sin consecuencias, como uno el año pasado en Alfaro, donde se cayó y le pasó un toro por encima.
Como amuletos, Israel suele ponerse en la muñeca derecha un pañuelo con la Virgen niña de Ampuero y procura vestirse con un mismo orden. Además siempre reza tres minutos antes del primer cohete.
Este veterano corredor nos cuenta que para poder estar en un encierro de toros se requiere “una buena forma física, ya que son carreras cortas y muy explosivas, descansar bien y, por supuesto, sin una gota de alcohol ni otras sustancias”.
A sus 38 años no tiene pensado retirarse: “tengo mucha pasión como para dejar de hacer algo que me gusta tanto”.

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