Navarra espera poder vacunar contra el COVID-19 a cerca de 36.000 personas en el primer trimestre del año

Salud prevé arrancar la campaña este domingo en la residencia pública El Vergel, de Pamplona

Navarra prevé iniciar este domingo la campaña de vacunación del COVID-19 en la Residencia El Vergel, de Pamplona / Iruña,  a la que seguirán de forma progresiva el resto de centros sociosanitarios públicos y privados hasta alcanzar, entre enero y febrero, a las 13.000 personas que componen la población de residentes de estos espacios y los profesionales de los mismos.

 Este es el primer grupo marcado como prioritario en el cronograma establecido entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas.  La previsión del departamento de Salud -dentro de una coordinación estatal y en función de la disponibilidad de las vacunas que se asignen y remitan a la Comunidad Foral- es poder llegar a una población diana de unas 36.000 personas a lo largo del primer trimestre.

Progresivamente  se irán incluyendo diferentes colectivos profesionales y sociales vulnerables dentro de esta primera fase. A partir de marzo es cuando se procedería a iniciar la vacunación al resto de la población -también de forma gradual por grupos de riesgo-,  según las indicaciones del Ministerio que marca el nivel de vulnerabilidad.

El proceso, debido a las características de cada vacuna que irá recibiendo Navarra de forma escalonada, tiene una notable complejidad técnica y logística por lo que, además un elevado nivel de coordinación y de planificación integral,  precisa de la correspondiente capacitación profesional, que también está ya  en marcha.

Navarra cuenta con una dilatada experiencia en vacunaciones y habilitará los recursos materiales y humanos que sean necesarios, pero el Departamento de Salud realiza también un llamamiento a la ciudadanía sobre importancia de participar en esta campaña, dado que la vacunación es un elemento decisiva para contener definitivamente la pandemia.

Una estrategia coordinada con el Ministerio y progresiva

La estrategia de vacunación, liderada por el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) y en estrecha colaboración con Atención Primaria, los hospitales y los diferentes servicios de prevención de riesgos laborales y medicina preventiva, contará con distintas fases graduales según grupos y niveles de riesgo. Así, en su primera etapa (enero-marzo), la administración se dividirá en cuatro grupos prioritarios, consensuados con Sanidad.

Al grupo 1, residentes y personal que trabaja en estos centros residenciales, seguirá un segundo grupo que abarca a los profesionales de primera línea en el ámbito sanitario y sociosanitario; es decir, aquellos profesionales que tienen mayor riesgo de exposición por llevar a cabo actividades y atención directa de pacientes COVID-19 tanto en Primaria como en hospitalaria. Se incluye, entre otros, a trabajadores de unidades COVID, puertas de entrada de pacientes agudos a los servicios de salud, personal de unidades móviles y transporte sanitario urgente, servicios de cuidados intensivos, servicios y unidades con pacientes de alto riesgo (oncología, hematología…), servicios centrales donde se toman y manipulan muestras que potencialmente pueden contener virus viables y personal de los equipos de vacunación.

El grupo 3, por su parte, alcanza al resto del personal sanitario o sociosanitario.

El cuarto engloba a las personas consideradas como grandes dependientes (grado III de dependencia) y llegará a aquellas que hayan solicitado dicho reconocimiento, colectivo que en determinadas situaciones podrá ser abordado también en el primer momento de espacios institucionalizados. De todas formas, en la campaña se incluirá también a las personas cuya su condición de dependencia, aunque no hayan pedido aún el reconocimiento, esté médicamente acreditada por tener enfermedades que requieren intensas medidas de apoyo para desarrollar su vida. Los profesionales que atienden a estas personas en sus hogares serán vacunados en la misma visita que las personas a las que asisten. 

Una vez cubiertos los cuatro grupos prioritarios, la segunda fase del proyecto de vacunación alcanzará a la población general, categorizada de nuevo en distintas fases progresivas en función de grupos y niveles de riesgo. En esta fase la red de 134 centros de salud y consultorios cobrarán especial peso.

El primer paso dentro de la primera fase: espacio sociosanitario

Como se ha señalado, el proceso tiene una cadencia propia en cuanto a la distribución y administración de las vacunas que también influye en la planificación.  El proceso de vacunación para COVID-19, con vacuna de Pfizer requiere dos dosis. Tras la administración de la primera dosis, la  segunda está  indicada a los 21 días de haberse administrado la primera. Las personas integradas en la población diana inicial (los profesionales y residentes de un centenar largo de centros de mayores, discapacidad, congregaciones religiosas….) ya han empezado a ser citadas, aunque el cronograma está abierto a adaptaciones según se desarrolle el proceso, el calendario en estas fechas especiales y la llegada de las dosis asignadas a partir de este fin de semana.

Entre este domingo 27  y el final de mes, la previsión es vacunar a los colectivos de las principales residencias de titularidad pública de Pamplona (a las mañanas a residentes y a las tardes en Refena a profesionales) mientras que a partir del día 4 de enero el proceso ya se extendería geográficamente a las áreas de Tudela y Estella-Lizarra.  La vacunación se coordina y solapa con todo el plan de cribados sistemáticos puesto en marcha desde hace unas semanas por los departamentos de Derechos Sociales y Salud, gracias a la Unidad Sociosanataria, el Servicio de Urgencias Extrahospitalarias y los laboratorios de microbiología, entre los profesionales del mismo sector. Se tratan de dos líneas confluyentes en el mismo objetivo de blindar el espacio sociosanitario.

Este primer modelo de vacuna requiere también de un proceso logístico especial para mantener la cadena de frío que garantiza su conservación y que esté en óptimas condiciones cuando se administre. Según lo anunciado por el Ministerio, que pone especial énfasis en garantizar la seguridad y confidencial de los circuitos, las vacunas llegarán semanalmente a Navarra.

Cada autonomía debe contar  con al menos un punto de recepción y almacenaje con ultracongelación  desde donde diariamente se distribuirá, en recipientes isotérmicos de transporte especiales, a los puntos de vacunación programados para cada jornada.

Es allí donde los equipos, dotados también con neveras específicas, realizarán la última parte del proceso de vacunación. El control constante de la temperatura será clave. Las vacunas estarán almacenadas en ese punto central a una temperatura de entre -90 y -60 grados. Una vez descongeladas para su uso, las dosis sin diluir pueden guardarse hasta cinco días entre 2 y 8 grados, lo que facilita su manejo en este eslabón final tanto en residencias como hospitales.

Personal formado: equipos específicos

Dadas estas circunstancias,  se  está desarrollando también un proceso de formación y coordinación a diferentes niveles en relación a la vacuna frente al COVID-19. Esta semana se ha realizado formación específica a más de 90 personas -personal de Enfermería, TCAE (técnico en cuidados auxiliares de enfermería) y técnicos sanitarios-, que llevarán el peso de la vacunación en esta primera fase. Estos profesionales proceden del ámbito de Atención Primaria.

La formación, que será impartida en breve a otro grupo de profesionales para garantizar la continuidad del proceso de vacunación (ausencias, sustituciones…), ha sido preparada por expertos y expertas del ISPL y profesionales del SNS/Osasunbidea.  Los contenidos incluyen: distribución, conservación, reconstitución, administración de esta vacuna, así como actuaciones ante posibles efectos secundarios  (anafilaxia) y otras posibles situaciones.

Progresivamente irán entrando en funcionamiento una decena de equipos especiales en cada uno de los seis centros hospitalarios públicos y privados, pero el mayor peso de esta primera parte de la campaña centrada en el ámbito sociosanitario la llevarán seis equipos específicos dependientes de Atención Primaria. De ellos uno tendrá sede fija en las instalaciones de Refena y otros cinco serán móviles para poder abarcar las tres grandes áreas de salud. La zona de Pamplona la cubrirán dos unidades urbanas y otra rural, formadas cada una por dos enfermeras y un TES (técnico en emergencias sanitarias). En el caso de las unidades móviles de Tudela y Estella serán dos enfermeras y un TCAE.

Con esta estructura y el apoyo también de los hospitales públicos de referencia, Salud va abordar esta primera fase sociosanitaria que pretende llegar a 7.600 residentes y 5.300 trabajadores de este ámbito. Los primeros serán vacunados en las propias residencias mientras que a los segundos se les citará en Refena o los hospitales Garcia Orcoyen de Estella y Reina Sofía de Tudela según su área de referencia.

 En el caso de zonas rurales alejadas de los núcleos urbanos será posible que los equipos específicos desplazados puedan vacunar “in situ” a ambos colectivos al tratarse de residencias de pequeño tamaño. Los servicios y soportes informáticos del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, en colaboración con otros departamentos y el Ministerio, también han ultimado toda la parte de relativa a citación, registro, etc. para garantizar la trazabilidad del proceso.

Dilatada experiencia en procesos de vacunación: el precedente de la gripe

Navarra cuenta con una amplia experiencia en procesos de vacunación como refleja la última campaña de la gripe. Según los datos recogidos hasta el 20 de diciembre, se han vacunado en la Comunidad Foral 179.404 personas, un 47% más que en el periodo equivalente de la anterior.

Aunque son campañas diferentes, hay que recordar que los objetivos definidos por el Ministerio en la primera fase de vacunación frente al COVID-19 son llegar a coberturas del 90% en convivientes en residencias, del 70% en personal sanitario y sociosanitario y del 85% en mayores de 65 años. El reto y los objetivos son ambiciosos por lo que el Departamento de Salud, aunque se trata de un acto voluntario, subraya la especial importancia de vacunarse contra este virus, pensando en el objetivo de interés general de evitar su propagación y minimizar el impacto tanto en personas (procesos severos, fallecimientos…) como en el sistema sanitario, ya presionado por dos olas pandémicas este año.

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