Juan Burgui, del Club Ajedrez Alfaro, se hizo con la victoria del 19 Torneo de Reyes

El ajedrez, como tantas otras disciplinas del ámbito deportivo, está siendo obligado a modificar sus pautas de competición para adaptarse a esta tortura del covid que tanto se está prolongando, y de la que de momento sigue sin verse el fin. Condicionados por el rebrote de las últimas fechas, el Club Ajedrez Alfaro programó el décimo noveno Torneo de Reyes aplicando las medidas sanitarias. Así, se redujo considerablemente el número de jugadores participantes, se limitó el acceso a la sala de juego, que continuamente era ventilada, se controlaban temperaturas, y se exigían unas normas restrictivas de movilidad.

En cualquier otra circunstancia, esto hubiera resultado un acontecimiento incómodo. Pero en la mañana del sábado ocho de enero el comportamiento absolutamente ejemplar de los jugadores, y sobre todo de los padres y acompañantes, ayudó sobremanera a que disfrutáramos de una agradibilísima jornada de ajedrez. Se respetaron escrupulosamente las normas que propusieron y la comprensión dio paso a la complicidad, de tal forma que los porches de la plaza de España de Alfaro se convirtieron en un entretenido lugar de conversación.

De la necesidad surgió una idea que se reveló brillante. No fue otra que la de sacar a la plaza la entrega de premios. Una mesa con los trofeos instalada bajo el árbol de Navidad, y flanqueada por las figuras del ajedrez gigante, despertaba la curiosidad de propios y extraños. El tiempo quiso ser otra vez aliado, y brindó una espléndida mañana soleada, que invitaba a pasear y acercó a bastante gente a la plaza, que entre unas cosas y otras acabó llenándose con un animado bullicio. Algún padre no conseguía separar a los más pequeños de las piezas gigantes.

Mientras tanto en el interior de la Sala de Exposiciones del Antiguo Ayuntamiento se disputaban interesantes partidas. El torneo se disputaba al mejor de seis rondas, dividido en dos categorías. La B para los jugadores noveles del Club Ajedrez Alfaro, y la A abierto para todo tipo de jugadores, hasta 14 años.

El final de la categoría A, muy disputada, resultó emocionante. Todo se decidió en la última ronda, con varios jugadores con posibilidades de ganar. Juan Burgui, del Club Ajedrez Alfaro, se hizo con la victoria. Diego Soto de la SAL de Logroño acabó segundo. Y el tercer puesto para Aitor Esparza, del club Mikel Gurea de Burlada. El resto de trofeos fueron primer sub 12 Angel Esparza, primer sub 10 Jon Merino, ambos de Mikel Gurea, y primera femenina Sarai Falcón, del Club Ajedrez Alfaro.

En la categoría B el campeón resultó invicto. El arnedano Daniel Mariné  hizo seis puntos de los seis posibles. El joven cirbonero Matías Ruiz solo cedió el punto con Daniel, y acabó como subcampeón. En tercer lugar el calagurritano Pablo Francés. El corellano Víctor Milagro y el alfareño Daniel Jiménez fueron los sub 10 premiados. El cirbonero Miguel Madurga y el alfareño Iñigo Revilla se hicieron con los trofeos de sub 8. Y el trofeo femenino fue para la alfareña Nora López.

La situación no aconsejó celebrar la tradicional chocolatada, que fue sustituida por la entrega de bollería y zumos, que se tomaron en el exterior. La tradición que se pudo respetar fue la de la foto conjunta, de niños, padres, organizadores y ediles en las escaleras de la Colegiata.

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